Desde el aeropuerto hasta un aserradero de lenga en Tolhuin, el primer recorrido de Guillermo por Tierra del Fuego abre una pregunta que atraviesa el presente de la construcción: ¿qué cambia cuando empezamos a pensar los materiales desde el territorio, la tecnología y los procesos que los hacen posibles?
Hay viajes que sirven para llegar a un lugar. Otros sirven para entenderlo.
Al bajar del avión en Ushuaia, la primera señal está ahí: madera. La terminal proyectada por Carlos Ott, con su estructura de madera laminada encolada, recibe a quienes llegan al fin del mundo desde 1997. Casi tres décadas después, la estructura sigue en servicio.
La elección del material respondió a una necesidad concreta: construir en poco tiempo, en un clima frío y ventoso. No fue solamente una decisión estética. Fue una respuesta técnica a las condiciones del lugar.
Ese primer encuentro resume una idea que vale la pena recuperar: muchas de las preguntas que hoy hacemos sobre el futuro de la construcción ya tienen respuestas parciales en las obras, los materiales y los conocimientos que existen en nuestros territorios. El desafío es aprender a reconocerlas, estudiarlas y llevarlas más lejos.
Caminar las obras, entender el desempeño
El recorrido continuó en el natatorio municipal del Polo Deportivo Héroes de Malvinas, donde vigas de madera laminada encolada cubren el espacio de la pileta. Un ambiente exigente, con humedad y cloro presentes de manera permanente, pone sobre la mesa una cuestión fundamental: el desempeño de un material no depende únicamente de sus propiedades, sino también de cómo se proyecta, protege y mantiene.
La ventilación, la deshumidificación, el diseño de las uniones y el control de las condiciones ambientales forman parte de un mismo sistema. La madera no trabaja sola. Ningún material lo hace.
Pensar la construcción desde esta perspectiva implica salir de las comparaciones simplificadas y mirar el proyecto en su conjunto: la estructura, la envolvente, la humedad, la energía, los tiempos de obra y el uso que tendrá el edificio a lo largo de su vida útil.
En territorios como Ushuaia, donde las necesidades de calefacción son permanentes, estas decisiones adquieren todavía más relevancia. Investigaciones recientes sobre viviendas de la ciudad muestran cómo una envolvente térmica inadecuada puede comprometer tanto el consumo energético como el confort interior. Fuente: Informes de la Construcción, 2025.
La tecnología constructiva empieza mucho antes de montar una estructura: empieza cuando entendemos las condiciones en las que esa estructura va a trabajar.
De la lenga al sistema constructivo
En Tolhuin, la visita a Lenga Patagonia permitió seguir otro tramo de ese recorrido: el que va desde el bosque hasta el material que puede llegar a una obra.
Rollos de lenga, aserrado, clasificación, secado y paquetes identificados. Detrás de cada pieza hay una cadena de decisiones y procesos que condicionan su calidad, sus posibilidades de uso y su confiabilidad.
La provincia cuenta con unas 325.134 hectáreas de bosque puro de lenga, según la información sectorial de Tierra del Fuego. Sin embargo, disponer de un recurso natural no significa, por sí solo, tener una industria capaz de aprovechar todo su potencial. Fuente: Ficha Sectorial Foresto Industrial de Tierra del Fuego.
Entre el árbol y la estructura hay conocimiento, tecnología, clasificación, secado, trazabilidad y capacidad industrial. También hay oportunidades para agregar valor, desarrollar nuevos productos y fortalecer los vínculos entre quienes producen materiales, proyectan edificios y ejecutan las obras.
Es una de las cuestiones que venimos trabajando desde WaN: la transformación de los ecosistemas constructivos no ocurre por la aparición aislada de una nueva tecnología. Necesita procesos, articulación entre actores y una comprensión profunda de las capacidades y limitaciones de cada contexto.
Un territorio vivo, una construcción en transformación
El recorrido coincide con el XII Congreso Binacional de Arquitectura en Patagonia, que se desarrolla en Ushuaia bajo el lema Memorias del sur e identidades del presente: construcciones para un territorio vivo.
Los proyectos presentados durante el encuentro llevan la conversación a otra escala. Cuando se piensa en nuevas áreas urbanas, infraestructura y cientos de viviendas, la elección de los sistemas constructivos deja de ser una cuestión exclusivamente arquitectónica.
Aparecen otras preguntas: ¿con qué materiales vamos a construir?, ¿cuánto tiempo demandarán las obras?, ¿qué capacidades productivas existen en la región?, ¿qué desempeño tendrán los edificios y cuánta energía necesitarán durante las próximas décadas?
Responderlas exige conectar disciplinas y escalas. La arquitectura necesita dialogar con la industria, el diseño con la ingeniería, los recursos locales con la innovación tecnológica y las decisiones de hoy con sus consecuencias a largo plazo.
Construir el futuro también es confiar en los procesos
Desde Cambium, TAO y GADA Constructora, el equipo llega al Congreso con una propuesta que parte de esa mirada: trabajar con el material adecuado, diseñar correctamente la estructura y la envolvente, y desarrollar soluciones que respondan a las condiciones reales de cada obra.
La madera estructural, el CLT —paneles de madera contralaminada—, la madera laminada encolada y los paneles SIP abren posibilidades concretas para industrializar procesos, reducir tareas húmedas en obra y mejorar la coordinación entre las distintas etapas del proyecto. Pero su potencial depende de cómo se integran al diseño, la producción y la ejecución.
No se trata de encontrar una solución única para todos los territorios. Se trata de ampliar las herramientas disponibles, estudiar sus resultados y construir conocimiento a partir de la experiencia.
En WaN creemos en el valor de estos encuentros. En caminar las obras, visitar las industrias, escuchar a quienes trabajan con los materiales y contrastar las ideas con la realidad. En entender que las transformaciones profundas no suceden de un día para otro: se construyen con tiempo, análisis, tecnología y colaboración.
La madera estuvo en Ushuaia mucho antes de que volviéramos a hablar de ella como una tecnología para el futuro. Quizás el desafío no sea descubrir algo completamente nuevo, sino conectar ese conocimiento con las capacidades industriales, los sistemas constructivos y las necesidades del presente.
Transformar la manera de construir empieza por aprender a mirar de otra forma lo que ya tenemos y lo que todavía podemos hacer.
Guillermo participa del XII Congreso Binacional de Arquitectura en Patagonia junto a Cambium, TAO y GADA Constructora. El equipo se encuentra en el stand 12 durante el desarrollo del encuentro, hasta el 16 de octubre.




